La Agencia de Protección Ambiental (EPA por sus siglas en inglés) publicó su informe final sobre los impactos de la fracturación hidráulica (fracking).

Después de haber estudiado el tema durante seis años, la Agencia concluyó que este método contamina el agua potable “en determinadas circunstancias”.

El informe concluyó que todas las etapas del proceso de fracturación hidráulica pueden contaminar el agua potable. Se trata del estudio más completo realizado hasta la fecha sobre este método y ha tenido lugar tras años de que habitantes denunciaran que el proceso de perforación contamina el agua que utilizan.

Debido a la baja permeabilidad de las lutitas (petróleo y gas natural que se encuentran atrapados en los poros de formaciones rocosas poco permeables denominadas lutitas bituminosas situadas en el subsuelo), la extracción de los hidrocarburos requiere la utilización de la fracturación hidráulica o fracking.

Esta técnica parte de la perforación de un pozo vertical hasta alcanzar la formación que contiene gas o petróleo. Seguidamente, se realizan una serie de perforaciones horizontales en la lutita, que pueden extenderse por varios kilómetros en diversas direcciones. A través de estos pozos horizontales se fractura la roca con la inyección de una mezcla de agua, arena y sustancias químicas a elevada presión que fuerza el flujo y salida de los hidrocarburos de los poros.

Pero este flujo disminuye muy pronto, por lo cual es necesario perforar nuevos pozos para mantener la producción de los yacimientos. Por este motivo, la fracturación hidráulica conlleva la ocupación de vastas extensiones de territorio.

Esta acción ha sido señalada por años como una de las principales fuente de contaminación de los mantos acuíferos, organizaciones ambientales ha demandado el cese de este tipo de trabajos para la extracción de combustibles.

El estudio completo lo puedes consultar aquí

Con información de Medio Aliado

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