La presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres, Lorena Cruz Sánchez, consideró urgente alentar la denuncia de las víctimas de violencia de género y destacó que no es posible ocultar que hoy alcanza a las mujeres que llegan al país y a las que emigran a Estados Unidos de Norteamérica.

Advirtió enseguida sobre estos peligros y dijo que es fundamental la tarea desarrollada por la Cancillería Mexicana para abrir ventanillas de atención específica para las migrantes.

De la urgencia de fomentar la denuncia, dijo que significa respaldar a las mujeres, que es una obligación del Estado. Respaldar a las mujeres con atención especializada en los Ministerios Públicos, sensibles y eficientes ante la violencia; servicios coordinados para que las víctimas no deambulen por laberintos burocráticos en busca de atención y acaben exhaustas con las manos vacías.

Durante la conmemoración del 25 de Noviembre, Día Internacional por la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres en la Cancillería, cuya titular es Claudia Ruiz Masieau, la responsable de la política federal de género señaló que esta jornada nos recuerda todo lo que falta por hacer para erradicar la violencia en todos los espacios de la vida pública y privada.

Recordó y reafirmó que, en México, la mitad de las mujeres han sido víctimas de violencia por parte de sus parejas. Dijo que todos los días miles de mujeres sufren violencia emocional, física o sexual; violencia económica, patrimonial o política; violencia social, comunitaria, escolar o laboral.

Dijo que en la mayoría de los casos, la víctima ni siquiera se atreve a comentarlo con su círculo más cercano como amigas o familiares. El número de mujeres que acuden a los centros de ayuda o a los refugios para salvar su vida se incrementa cada año, en contraste, los delitos contra las mujeres que llegan a los tribunales, así como las denuncias disminuyen, porque las mujeres no confían ni en la justicia, ni en las autoridades.

Destacó que es fundamental el análisis de las violencias por razones de género es el de la migración y dijo que un considerable número de mujeres migran a causa de la violencia o buscando mejores oportunidades, en condiciones de gran riesgo e indefensión.

“Su condición de indocumentadas incrementa su vulnerabilidad y, por lo tanto, también el peligro de sufrir violaciones sexuales, asaltos, secuestros y asesinatos. Esta realidad de ninguna manera puede ser pasada por alto.

Luego hizo énfasis en lo que calificó como un reto mayúsculo: el de la trata de personas, donde México no es la excepción. “Negarse a reconocer esta realidad o mostrar indiferencia obstaculiza la lucha contra esta infame práctica que se oculta en el silencio estadístico, la omisión, la tolerancia social y la impunidad”.

La presidenta del INMUJERES dijo que, en todos los contextos de violencia contra las mujeres, las s víctimas necesitan una atención pronta, que forzosamente integre medidas preventivas para salvaguardar su vida, así como el acceso a una justicia expedita.

Consideró que debe haber un cambio en las políticas públicas para contemplar las necesidades de las mexicanas que radican en otros países, en donde se siguen reproduciendo los patrones de desigualdad, discriminación y violencia.

Felicitó a la Secretaria de Relaciones Exteriores que atendiendo la instrucción del Presidente, el 8 de marzo pasado, impulsa de manera tan decidida la atención de las mujeres migrantes en las 42 Ventanillas de Atención Integral a la Mujer, en igual número de consulados en los Estados Unidos, pero, además, es muy importante que esas ventanillas cuenten con un Protocolo de Atención Consular para Personas Víctimas de Violencia basada en el Género.

Erradicar la violencia contra mujeres y niñas es un compromiso que implica un profundo cambio cultural de hombres y mujeres, y contar con un cada vez más amplio conjunto de políticas públicas para su prevención, atención y sanción; pero también transformar la condición de vulnerabilidad en la que viven reduciendo al máximo las principales causas que la generan: las brechas sociales y de género

Una vida libre de violencia requiere de acciones diarias principalmente en los hogares, pero también en los ámbitos de la seguridad pública, la protección social, la procuración y la impartición de justicia.

Con información de Sara Lovera

Medio Aliado

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